Foto: -QIQ-
Bosques de castaños, robledales y extensiones de viñedo se mezclan con abedules y también madroños en una ruta senderista que se asoma hacia la espectacularidad del cañón del Sil, en la Ribeira Sacra. Este recorrido circular, de casi doce kilómetros, parte y llega a Parada de Sil, capital de la región, visitando el monasterio de Santa Cristina, una joya del románico del siglo XIII.
En verano, el buen tiempo invita al camino y el excesivo calor, en ocasiones, justo a lo contrario. Por ello, elegimos cinco joyas senderistas al fresquito por todo el norte peninsular que invitan a coger la mochila, calzarse las botas y recorrer paisajes maravillosos sin desfallecer en el intento.

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