1. Virgin Galactic
Si hay un macho alfa en esto de los hoteles espaciales ese es el británico Richard Branson, magnate siempre involucrado en proyectos extremos de todo tipo y que sigue empeñado en su personal conquista de los cielos a golpe de titulares. Su compañía Virgin Galactic consiguió que en 2012 la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos le diera luz verde para su primer lanzamiento experimental previo a los viajes tripulados. La nave SpaceShipTwo se estrelló en el desierto de Mojave durante su cuarto vuelo de prueba, resultando muerto el piloto, pero la terquedad de Branson hizo que se empezara a proyectar la VSS Voyager y hasta un hotel lunar con diseño a lo Tubular Bells dentro su filial Virgin Buildings. Muchas promesas, pero pocos y muy desalentadores resultados.
Hoteles espaciales. Y especiales. La carrera espacial era, hace unos años, la expresión más definitiva de una competición a escala planetaria por demostrar quién la tenía más larga. Las megapotencias dejaron atrás la Guerra Fría y la Guerra de las Galaxias y, en una nueva era política y tecnológica, el espacio es una conquista de intereses privados en la que los particulares más millonetis pueden cumplir el capricho de ponerse en órbita a bordo de hoteles espaciales. Este turismo espacial que nos traslada a una de las últimas fronteras ya fue anticipado por Barron Hilton en 1967. No es ciencia-ficción, aunque los prototipos y experimentos no terminan de hacerse realidad. Este es el actual estado de las cosas. Fly me to the moon…

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