1. Pastelería Lisboa, Madrid
En la calle Ortega y Gasset, en pleno Barrio de Salamanca, este negocio familiar regentado por un matrimonio portugués hornea a diario unos tentadores pasteles de nata con resultados excelentes. Además, se puede saborear in situ acompañado de un vino Oporto o una bica-el café solo expresso lisboeta-, aunque si te quedas un segundo más del necesario no saldrás sin otras delicias como las tortas de azeitao, los bolos de bolacha o los pasteis de vouzela.
De todos es sabida la mano que tiene la repostería lusa, afamada por sus dulces típicos y, para qué engañarnos, sus tradicionales pasteis de Belem. Tantos fans hay de ellos allende esas fronteras, que empiezan a cundir pastelerías portuguesas en suelo español, cosa que nos alegra hasta el punto de ponernos así de golosones para que por un rato mandes a tomar viento tu operación bikini y entres a saco en estas tiendas del pecado. ¡De nada!

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