1. Afonía, no sabes cantar Las posibilidades de que una cena de empresa acabe en un karaoke son altas. Y ya si te juntas con la familia en uno de los múltiples compromisos navideños… ¡ni te contamos! Siempre existe ese cuñado que lleva consigo el ‘Sing Star’ a todas partes pensando que es divertido. Una retirada a tiempo es una victoria. Y dado que decir que no sabes cantar sería poco creíble, ¿qué tal un repentino dolor de garganta o afonía?
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