Qué lejos queda ya la figura romántica del viajero armado con salacot y Leica. Era un alma solitaria y no había muchos como él. Hoy los tiempos imponen un nuevo modelo masivo cuya criba se realiza a golpe de me gusta y se mide por número de folowers. El viajero del siglo XXI es fotógrafo, blogger, periodista, incluso viajero, incluso todo o nada. Dispara desde la cámara de su móvil y sube sus trabajos a las redes sociales para comunicarse con el mundo. En tiempo real. A Instagram, sobre todo. Estas son las cuentas viajeras que más nos tienen enganchados.
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