1. Partenón, Atenas El fotógrafo inglés Martin Parr retrató a la muchedumbre de turistas distraídos delante del Partenón como uno de los símbolos del turismo de masas. Y no le faltaba razón. La subida a la colina de la Acrópolis suele estar abarrotada. Especialmente en verano, no cabe ni un alfiler. Además, el propio Partenón está cerrado a los visitantes debido a la fragilidad de su estructura. Los turistas sólo pueden caminar a su alrededor y conocer de lejos sus columnas dóricas y las figuras grabadas en piedra.
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