1. El Cranc, Altea (Alicante)
El Cranc en Altea, veterano y venerado desde que hace más de 30 años abriera a orillas de esta encantadora bahía con el cangrejo rojo en su bandera y los pescados y arroces, de campo o mar, como estrellas de su carta sabrosa confeccionada por Pepa Bañuls y compañía. Vistas de locura, sabores de verdad y, de postre, helados caseros.
Qué sería de nuestras playas sin los chiringuitos de playa. ¿Se vaciarían? Concepto tan español resiste el embate de la modernidad y salva incluso amenazas legales. Georgie Dann lo tuvo claro, el chiringuito es incombustible y no tiene rival como refugio anti-caloret.
Garantizan sombra, ausencia de arena -la mayoría-, vistas al mar, papeo rico a base de espetos y paella y, sobre todo, CERVEZA FRÍA. Esta oda al chiringo cañí demuestra que tiene capacidad de reciclarse y, sin olvidarnos de los clásicos, volverse cool.

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