Andamos a la caza de las luces del norte. El fenómeno atmosférico más impactante del invierno cautiva a aventureros y a los menos frioleros que ponen rumbo al Polo Norte. Pero cuidado, no hace falta emular a Roald Amundsen en su conquista del punto geográfico más septentrional sino que lo inteligente es guarecerse en las inmediaciones del Círculo Polar Ártico. No os vamos a abrumar con electrones, vientos solares y radiaciones cósmicas para explicar la aparición de este espectáculo luminiscente cuyo nombre remite a la diosa romana del amanecer Aurora y al que siempre hay que acudir mirando al norte, al viento del norte y dios del invierno Bóreas. Lo que sí hacemos es mostraros nuestro catálogo de hoteles desde donde admirar sin salir de la cama estas noches mágicas encendidas de neón.
Sin duda uno de los hoteles más nombrados de los últimos años por su arquitectura sorprendente, su diseño nórdico en interiores diáfanos y su vocación sostenible por y para la preservación del parque nacional
Si de hoteles iglús se trata, no se puede dejar de mencionar a este pionero de la hotelería del hielo que cada año nace y muere en
Más divertido es pasar la noche en este impactante campamento iglú de la
Por su posición bajo la Aurora oval, Canadá también es un destino óptimo para cazar auroras y uno de sus múltiples escondites recónditos es este sencillo refugio encaramado a una loma nevada en la capital de los Territorios del Noroeste. Como la aurora puede salir en cualquier momento, el hotel da un telefonazo a los huéspedes para darles el aviso y que se asomen a las ventanas.
Otro destino interesante y poco solicitado en cuanto a búsqueda de auroras pero que tiene en este moderno alojamiento una alternativa singular por ser un digno representante de respeto medioambiental sin renunciar a un diseño atractivo que además mira a través de las cristaleras al
Sin demasiados lujos se presenta este
Vistas al río Rangá o al volcán Hekla, pero sobre todo a la inmensidad de un firmamento límpido mientras se está instalado cómodamente en un coqueto hotel a dos horas de
Menudo complejo invernal en el que no falta el bar de hielo, las
Para los amantes de los alojamientos insólitos, este puede ser su hotel en el que cumplir también el sueño de las auroras boreales. Una casa subterránea, unos iglús de cristal perfectamente amueblados y dispuestos frente a una ladera y hasta un tipi comunal con chimenea. Las caprichosas formas de luces coloreadas se despliegan en pases privados ante los ojos de las parejas. No está mal para una noche lapona.
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