San Isidro tiene sus preferencias. Pocos inventos culinarios más perfectos que un buen bocadillo de calamares para acompañar un chotis en la Plaza Mayor o en la pradera del santo. Uno de los bocados chulapos preferido por todos merece un pequeño mapa si no se quiere uno enfrentar al desenlace de un pan blandurrio o un contenido chicloso. Buscamos calidad de producto, ligereza en el rebozado y fritura, proporción justa, sabor y jugosidad. La realidad de la ruta nos dice que no todos los lugares tradicionales pasan el corte y que muchas propuestas contemporáneas y atrevidas superan las expectativas. No todo vale, el bocadillo de calamares es una cosa muy seria.
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