1. Olvidar la guía de viajesO al menos dejarla bien escondida al fondo de la mochila. Esto de los propósitos es algo muy personal. Además, están precisamente para ser incumplidos. Así que, por soñar y prometer que no quede. El primero de nuestros propósitos es viajar libre como el viento, preguntando a los lugareños, sin demasiadas prescripciones, sin cargar con la losa de ese mamotreto que al final tanto te condiciona. ¿Podrás reprimir la tentación?
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