1. Cuida tu alimentación
El consumo de líquidos nos permitirá descender la temperatura corporal. Por lo tanto, conviene ingerir una media de 1,5 litros de agua al día. Al mismo tiempo, las cenas deben ser ligeras, evitando las grasas a toda costa. Los platos demasiado especiados y los productos lácteos favorecen la segregación de serotonina. Mejor elegir ensaladas o sopas frías como el gazpacho y el salmorejo. Finalmente, es aconsejable evitar acostarse hasta pasadas unas dos horas después de cenar.
Dormir bien es fundamental para nuestra salud. De hecho, cuando nuestro sueño no discurre con normalidad, padecemos alteraciones del estado de ánimo. Principalmente nos volvemos más irritables, somos incapaces de concentrarnos correctamente y nuestro rendimiento laboral se ve diminuido. Si no tienes aire acondicionado en casa, no te desesperes. Existe pequeños trucos que te ayudarán a protegerte del calor y dormir mejor.

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