El paseo por La Laguna se detiene necesariamente ante su catedral, de estilo neogótico, para continuar hacia la plaza de la Concepción, donde está uno de los símbolos de la ciudad, la torre renacentista de la iglesia de la Concepción. De la plaza sale una calle peatonal, la de Herradores, donde hay buenos restaurantes y bares en los que hacer una parada y seguir la ruta por la zona: la calle de Juan de Vera, donde destaca la casa de Osuna; la calle de San Agustín, con las casas de los Jesuitas, de Salazar y de Montáñez, la iglesia y hospital de Nuestra Señora de los Dolores, el Instituto de Canarias y, sobre todo, el Museo de Historia de Tenerife, que ocupa el Palacio de Lercaro: la calle de Nava y Grimón, donde están el palacete de Rodríguez de Acero y la iglesia de San Sebastián y, al fina de la calle, el Real Santuario del Santísimo Cristo.
Pero estar en la isla de Tenerife y no disfrutar de sus playas sería algo imperdonable, y San Cristóbal de La Laguna también tiene una de la que presumir, la playa del Arenisco, próxima al puerto deportivo de Marina Tenerife y que, además de tener todos los servicios, está galardonada con una flamante Bandera Azul. ¡Buen viaje!
0 Comentarios