1. Iglesia y Torre dos Clérigos
Ésta es una visita obligada si viajas a Oporto, un monumento que no puedes renunciar a ver, pero también todo un reto ya que para disfrutarla tienes que ascender por sus más de 230 escalones. Eso sí, el esfuerzo habrá merecido la pena cuando te topes con las impresionantes vistas de la ciudad de Oporto que te esperan en la cima. La Iglesia de los Clérigos, coronada por La Torre del mismo nombre, fue construida en el siglo XVIII por la hermandad de los Clérigos Pobres en el lugar que se conocía como "el cerro de los ahorcados", ya que es aquí donde eran enterrados los condenados a muerte. De estilo barroco, se caracteriza por la sobriedad en su interior y el rococó de su fachada. Por su parte, la Torre de los Clérigos es la más alta de Portugal, exactamente 76 metros que la hacen visible desde casi cualquier punto de la ciudad. De hecho, por su altura, era un punto de referencia para los antiguos navegantes.
Oporto es una de las ciudades Europeas con más encanto y aunque visitarla en tan solo 24 horas parezca misión imposible, tranquilos, porque un día puede ser suficiente para disfrutar de sus lugares más emblemáticos y conocer un poquito más de su cultura. Al final y al cabo, gran parte de estos sitios se encuentran en el casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y pueden recorrerse perfectamente a pie. Hay muchas cosas que hacer en Oporto, una de las que más secretos esconde de todo Portugal, y es que en esta bella ciudad podemos hacer mil planes de lo más originales.
Os invitamos a una ruta por sus calles estrechas mientras te recreas en el contraste de sus edificios clásicos y modernos, la hilera de casas de colores a orillas del río Duero y el aire nostálgico que respira esta ciudad. Eso sí, te recomendamos empezar recorriendo la ciudad desde arriba y acabar en la Ribera del Duero pues Oporto es una cuesta constante.
Si quieres conocer más sobre qué ver en Oporto no dudes en visitar nuestra sección destinos.
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