6 joyas casi desconocidas de Marruecos

9 julio, 2015 - Miguel Á. Palomo

Marrakech (GTRES)
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6 joyas casi desconocidas de Marruecos

Como pasa con muchos otros destinos muy transitados, Marruecos a veces se ve constreñido a un circuito único que hace que nos topemos irremediablemente con el turismo masivo. Pero hay una manera de esquivarlo y esa es confiar en nosotros y tomar nota de estos seis soplos que garantizamos os apartarán de la rutina sin dejar de estar en contacto con un país fascinante en sus contrastes: el Marruecos más auténtico.

1. Playa  de Legzira

Mirleft, Sidi Ifni -la capital del antiguo territorio español- y, entre ambos, Legzira y su playa inolvidable, una prolongación de roca viva y roja que, azotada violentamente por el océano ha adquirido formas de lo más caprichosas. Con marea baja, dos descomunales arcos invitan a ser cruzados sobre el mar y la arena.

Legzira / Foto: Dale Harvey

2. Cuevas de Friouato

A unos 30 kilómetros de la bonita ciudad de Taza, al norte del país, este agujero que se interna en lo más profundo de la tierra es todo un misterio, una de las cavidades más asombrosas y aún por descubrir que tientan a los que buscan los confines de lo desconocido. Por ahora se ha logrado bajar hasta los 272 metros pero se cree que las grietas descienden hasta más de 3 kilómetros y medio. Las leyendas acerca de los exploradores que no han vuelto de la visita acrecientan su tirón.

Cuevas de Friouato

3. Valle de Ait Bouguemez

Así como internarse en el desierto es una buena idea para conocer la tradición de los pueblos bereberes, merece el desplazamiento desde el norte de Marrakech hasta este pintoresco enclave del Alto Atlas Central, un fértil valle de aldeas de adobe, gargantas de impresión y emocionante sentido hospitalario. Es el Valle Feliz, una excursión para toda la familia a pie o a lomos de una mula.

Ait Bouguemez / Foto: c.hug

4. Mequínez

La menos atestada de las cuatro ciudades imperiales, no por ello exenta de una extraordinaria belleza magnética conservada de los tiempos del sultán y también arquitecto Mulay Ismail, figura histórica clave en la configuración del Marruecos moderno. Rodeada de las llanuras fértiles del Atlas Medio, la ciudad tiene su medina, su gran mezquita, su plaza central, sus zocos y sus altos muros. Toda ruta debe empezar en la imponente puerta Bab el-Mansour.

Mequínez / Foto: Christopher.Michel

5. Erg Chigaga

Si uno va a Marruecos está obligado a dormir al menos una vez en la vida en pleno desierto. Pero hay Sahara para todos. Por eso hay que intentar encontrar nuestro rinconcito apacible. Una buena recomendación es encaminarse por el Valle Draa a M’Hamid, y allí atravesar una de las puertas del mar de arena: Erg Chigaga. Después queda elegir duna para quedar sepultado de noche por las estrellas.

Erg Chigaga / Foto: loufi

6. Valle del Paraíso

Si uno quiere huir del ambientillo de Agadir la mejor escapada rápida es dirigirse a este paraje aparentemente atípico para el Reino Alauí, sin duda un refresco tan inusitado como agradecido. El río Tamraght se detiene en pleno Alto Atlas para formar entre cascadas unas pozas de agua turquesa irresistibles a la zambullida. El nombre con el que se le bautiza no es casual.

Valle del Paraíso / Foto: heatheronhertravels

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