Epecuén, el pueblo que ha estado bajo el agua durante años

4 septiembre, 2015 - Jorge Aznal

Epecuén (iStock)
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Epecuén, el pueblo que ha estado bajo el agua durante años

Villa Epecuén es el nombre de un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires con una sorprendente historia marcada por una fecha: el 10 de noviembre de 1985. Antes de ese momento, se trataba de un modesto pueblo levantado en 1921 en la orilla del Lago Epecuén que, con el paso de los años, se había ido ganando el interés de los turistas. Tanto que en los primeros años de la década de los ’80 visitaban Villa Epecuén más de 25.000 personas atraídas por las aguas salinas de su lago cuando su población habitual no superaba los 1.500 habitantes.

Epecuén (iStock)

Epecuén (iStock)

En la madrugada de aquel fatídico 10 de noviembre de 1985, el lago que miles de personas frecuentaban cada verano sufrió una increíble crecida. Una gran tormenta, unida a las frecuentes lluvias invernales de los años anteriores y a su situación geográfica (la última de una cadena de lagunas), provocó que el agua superase los muros de contención e inundara las calles del pueblo.

Epecuén. Luis Argerich (Flickr)

Epecuén. Luis Argerich (Flickr)

El nivel del agua crecía un centímetro por hora y la gente salió del lugar con las pocas pertenencias que pudo rescatar de sus casas y alojamientos. El agua salada del lago, tan decisiva para el desarrollo económico de Villa Epecuén, se había convertido en su peor enemigo. A las dos semanas el agua ya alcanzaba los 2 metros de altura, que serían 10 unos años después. Villa Epecuén era un pueblo sumergido y así se mantendría durante dos décadas.

Epecuén. Pablo Curras (Flickr)

Epecuén. Pablo Curras (Flickr)

Con el paso de los años, el nivel del agua comenzó poco a poco a decrecer y las ruinas de Epecuén empezaron a emerger dejando al descubierto un paisaje desolador y apocalíptico que ahora se puede recorrer. Sólo una persona decidió vivir en ese pueblo fantasma cuando aún estaba parcialmente inundado: Pablo Novak. El hombre tenía 55 años en el momento de las inundaciones. Tres décadas después, con 85, es el único habitante de un lugar que, gracias a él, no ha estado completamente deshabitado en los últimos años.

Pablo Novak, el único habitante de Epecuén. Meridianos

Pablo Novak, el único habitante de Epecuén. Meridianos

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