Los compañeros más pesados que te pueden tocar en el asiento de al lado

29 junio, 2015 - Raúl Fernández

Viaje tren - España - Flickr
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Los compañeros más pesados que te pueden tocar en el asiento de al lado

Todos hemos sido pequeños, hemos viajado con resaca, hemos roncado, tosido y estornudado, e incluso, seguro que muchos de vosotros hasta habéis intentado ligar a bordo. Pero la perspectiva es muy diferente cuando nos vemos como víctimas y nos toca uno de esos compañeros de viaje que te harán vivir un trayecto para olvidar. Aunque existen muchas variantes, estas son algunas de las más características:

1. Tápate la nariz
Probablemente este problemilla juegue en una categoría superior al resto porque aguantar a un compañero de viaje que no se ducha desde hace semanas y a quien la palabra desodorante ‘le suena a chino’ sea la peor de las pesadillas cuando tienes por delante más de 400 kilómetros de viaje. Déjale tu neceser en la primera parada en carretera que tengas ocasión.

 malolor

2. Bebés y… no tan pequeños
Los niños recién nacidos son ‘muy monos’. Nadie lo duda. Unas cuantas carantoñas, vemos como nos sonríe y nos derretimos de felicidad. Ahora bien, ¿y si te toca al lado a una madre o padre con uno de esos ‘pekes’ poseídos por el llanto y que te harán enloquecer? Aunque no esta sensación no es patrimonio exclusivo de los bebés. Un poco más creciditos la cosa no mejora. Y donde decíamos berridos es una incontinencia para estarse quietos. Es lo normal a esas edades, claro.

 bebe

3. ¡Que te calles!
Os acabáis de conocer y probablemente no os volveréis a ver (¿o si?). Hay compañeros de viaje con una capacidad innata para dar conversación como si estuvieran tomando notas mentales para publicar tu biografía y quienes no se dan por aludidos aunque intentes disimular con un libro en las manos o colocándote los casos. Si no puedes con el enemigo, únete a él e intenta participar animosamente en la conversación. Siempre puede ocurrirte como en la película ‘Antes del amanecer’ y…

 hablandoaburrimiento

4. ¡Aparta ese culo!
Este es un ‘problema’ que ya ha sido solucionado por algunas compañías aéreas pero que aún no ofrece alternativas en la mayoría de los viajes en tren o por carretera. Son aquellas personas con sobrepeso que ocupan su asiento y parte del tuyo obligándote a poner una postura corporal similar a la ‘cucharilla’ o a sacar los pies al pasillo. Evidentemente ellos no tienen la culpa y el viaje seguro que resulta incómodo para ambos por diferentes circunstancias.

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5. ¡Resacón!
Este tipo de compañero de viaje ofrece dos variantes. Aquél que decide empezar sus vacaciones a bordo del vuelo arrasando con todas las mini botellas del servicio a bordo –y la exaltación que ello provoca- o bien los que se bebieron hasta el agua de los floreros antes de coger el medio de transporte en el que viajas y ahora comparte indirectamente contigo los peores efectos de la resaca: mareos, vómitos… una joyita, vaya.

 resaca

6. ¡Es la hora de comer!…
…. O no. No son pocos los pasajeros previsores y hambrientos que llevan sus tarteras a bordo para comerlas en el momento que menos te lo esperas. Probablemente no te ofrecerán un trozo de la tortilla que han preparado esa misma mañana pero acabarás empachado con el olor de la comida. Ponles ojitos y quizá caiga un trozo.

 tortilla comer

7. Viajes en grupo
Si tu no eres el que se va de despedida de soltero, de viaje de estudios… o sin motivo aparente, sentirás una mezcla de enfado y envidia por no estar ‘corriéndote a bordo’ la juerga que llevan tus compañeros. Te ahorramos evocarte cuál será su plan para los próximos días, solo te avanzamos que probablemente será playa, fiesta, risas y alcohol. Sí, les odiamos.

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