Los peligros de ser el primero en embarcar en un avión

18 septiembre, 2017 - Bárbara Chacón

Los peligros de ser el primero en embarcar en un avión (Pixabay)
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Contrariamente a lo que se piensa, ser el primero a embarcar en el avión no es la mejor opción. ¿Sabías que cuanto más tiempo pasas a bordo, más riesgo tienes de contraer una enfermedad infecciosa?

No es una paranoia de internautas hipocondríacos que publican bulos en Internet. Recientemente la revista ‘Physical Review E’ ha publicado un estudio realizado por la Universidad de Arizona, del que se desprenden informaciones inquietantes. En el caso de una pandemia tipo ébola, existe un 67% de posibilidades de que 20 o más pasajeros por mes puedan resultar infectados dentro de un avión.

Embarque en el aeropuerto

Embarque en el aeropuerto (Pixabay)

La razón es sencilla. En las aeronaves se comparte durante horas el mismo aire reciclado a través de los conductos del aire acondicionado. Además, es imposible evitar el contacto con otras personas. El resultado es que el interior de un avión se convierte en el caldo de cultivo perfecto para todo tipo de enfermedades infecciosas.

Las prácticas comunes de embarque tampoco ayudan a limitar la propagación de una hipotética pandemia. Normalmente los pasajeros son obligados a permanecer juntos en el pasillo del finger, a la espera de que todos los que están delante tomen asiento.

Personas en el aeropuerto

Personas en el aeropuerto (Pixabay)

Esta aglomeración de seres humanos y potenciales portadores de virus podría reducirse si el avión fuese dividido en dos secciones y los pasajeros entrasen de forma aleatoria dentro de cada una de ella. Según el estudio de la Universidad de Arizona, con este sistema el riesgo de infectar a 20 personas por mes se reduce al 40%. Además, esta práctica conseguiría agilizar el embarque.

Interior de un avión

Interior de un avión (Pixabay)

Por estas razones, ser el primero a embarcar en un avión no es una buena idea. Ten en cuenta que el resto de pasajeros pasarán por delante de ti en cuanto buscan su asiento. Muchas personas tosen o estornudan y esto puede ser un foco de infección incluso de enfermedades menos graves, como gripes, constipados o cualquier virus estomacal.

El tamaño del avión tampoco ayuda a la hora de contener la propagación de los virus. Contrariamente a lo que se puede pensar, un avión grande no protege más al tener más aire. Todo lo contrario. El estudio publicado por la revista ‘Physical Review E’ muestra que los aviones con menos de 150 asientos son mejores, ya que hay menos personas susceptibles de portar un virus y menos posibilidades de contacto.

Una persona mira por la ventanilla del avión

Ventanilla de un avión (Pixabay)

Finalmente, embarcar primero en el avión conlleva otro riesgo: el temido síndrome del viajero. Es un cuadro de trombosis venosa que, según su gravedad, puede llegar a ser mortal. Aparece cuando el pasajero pasa mucho tiempo sentado.

La inmovilidad por un período muy prolongado, en combinación con el descenso de la presión atmosférica que se produce en un avión, puede provocar una trombosis venosa. Se trata de un coágulo de sangre en las venas profundas de la pierna, que puede llegar a causar una obstrucción parcial o total del flujo sanguíneo de vuelta al corazón. Recuerda: cuanto antes entre en el avión y te sientes, mayor es el peligro de sufrir este tipo de trastorno.

Embarque en el aeropuerto

Embarque en el aeropuerto (Pixabay)

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