Qué ver en Girona

20 junio, 2014 - Redacción

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Qué ver en Girona

Pasear por el centro de Girona es hacerlo por un museo al aire libre, un lugar mágico repleto de rincones únicos en el mundo que te transportan a la Edad Media: pasea con nosotros por estas calles y descubrirás uno de los tesoros viajeros mejor conservados de Catalunya.

 

La estampa icónica de la ciudad es la panorámica del río Onyar, que nos recuerda, aunque no queramos, a la del Arno florentino. Girona se mira en el espejo de las aguas del río Onyar en una panorámica bella y fotografiada hasta el infinito: las fachadas multicolores, con la Catedral y Sant Feliu al fondo constituyen la imagen más emblemática de Girona y son el marco perfecto para llenar de likes tu cuenta de Instagram… A partir de este momento, tienes que pasear sin prisa por las calles y callejuelas de Girona. Puedes comenzar tu recorrido por las escaleras de Sant Llorenç, una calle en el corazón del barrio judío, que enlaza la calle de la Força con el límite superior del barrio judío. En esta calle se encuentran la Casa de León Avinay, o Colls – Labayen, y el centro Bonastruc ça Porta, el antiguo Isaac el Ciego.

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Girona abunda en lugares de interés, en esquinas que te parecerán sacadas de una película histórica. El primero de todos ellos es la Catedral (Plaça de la Catedral, s/n), construida entre los siglos XI y XVIII, se configura a partir de un conjunto de muros y espacios de estilos diferentes, desde el románico (claustro y torre de Carlomagno) hasta el Barroco de la fachada y la escalinata. Su elemento más singular es la gran nave (s. XV-XVI), que constituye el espacio gótico abovedado más ancho del mundo (23 metros). Otro de los monumentos señeros de Girona es el Palau de Caramany (carrer Pujada de Sant Domenech, 1) también conocido como la casa Pérez Xifra, un edificio señorial de los siglos XVI – XVIII que pertenecía originalmente a la familia Caramany y a la que entre 1912 y 1913 el célebre arquitecto gerundense Rafael Masó llevó a cabo una profunda restauración, y el Castell del portal de Sobreportes, la puerta norte de la antigua ciudad, de origen romano, y convertido en fortaleza feudal documentado en el siglo XI. EI nombre de la puerta y del castillo viene dado por la situación de la fortificación que ocupaba las torres gemelas imperial y el espacio que había entre las dos encima de las puertas. Y pasear por el call, el barrio judio, utilizado por la población judía de Girona desde el 1435 hasta el momento de su expulsión, es hacerlo por un laberinto de estrechos callejones y de patios que mantienen el aura de los tiempos medievales. Se trata de una de las juderías mejor conservadas del mundo y una muestra evidente de la importancia que tuvo la cultura judía en Girona.

Imposible hablar de Girona y no hacerlo de uno de los mejores -si no el mejor- restaurante del mundo, el Celler de Can Roca (Calle Can Sunyer, 48, www.cellercanroca.com).  Más terrenal, pero bien conocido por los hermanos Roca, es el mercado más importante de la ciudad, el paraíso gourmet que es el mercado del Lleó, cuyos más de sesenta puestos son un auténtico festín para los sentidos. ¿Dos especialidades locales que no pueden faltar en tu maleta de vuelta a casa? Pues la butifarra dulce -de origen medieval y que puede ser dulce o salada- y, desde luego, los xuixos, un dulce.

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¡Buen viaje!

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