Superar el Jet Lag

16 julio, 2014 - Redacción

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Superar el Jet Lag

Todos los hemos sufrido: al llegar a un destino lejano tras un largo vuelo, nos sentimos mareados, desubicados y con el ritmo del sueño completamente cambiado. ¿Cómo combatir el jet lag?

Hoy, cruzamos el planeta casi sin darnos cuenta. Lo que hace solo unas décadas eran agotadores viajes trans-oceánicos en barco que tardaban semanas en finalizar, hoy son vuelos que nos llevan y nos traen de una esquina a otra del globo casi sin darnos cuenta. Pero sí que no la damos, y nuestro cuerpo, por más que queramos negar la evidencia, sufre desajustes cuando ese vuelo que nos lleva a nuestro paradisiaco lugar de vacaciones cruzar varias franjas horarias del planeta -a partir de cinco. Es entonces cuando nuestro reloj biológico -el que controla nuestros ritmos de sueño y actividad- se vuelve loco y nos tiene durante algunos días -entre dos y cinco- con trastornos de sueño y alimenticios, en los que no sabemos cómo y cuando descansar o alimentarnos, nos dormimos a deshoras, etc.

Y, ¿qué es el jet lag? Cada persona lo siente de una manera diferente, en la que no tiene que ver el estar habituado o no a volar y viajar y, sí, el llevar rutinariamente unos hábitos de vida saludables. Pero las características comunes para el jet lag son las de sentirse cansado y con poca energía durante el día, con problemas para conciliar el sueño -o bien tardar mucho en dormirse o bien tener un sueño de mala calidad, en el que nos despertemos constantemente o nos despertemos excesivamente temprano-… Además, están los problemas de concentración, la sensación de estar cansado y mareado o torpe y poco ágil, irritabilidad y también, problemas digestivos como indigestión, alteraciones intestinales y falta de apetito.

Esta incomodidad -pues no otra cosa, y no revista gravedad alguna más allá de molestar nuestra experiencia de viaje durante los primeros días- puede ser evitada con unas medidas de precaución elementales antes y durante ese vuelo que debemos tomar y que, como en tantas ocasiones, se basan en la aplicación del sentido común. Cumpliendo estas sencillas normas básicas, es posible combatir el jet lag y hacerlo lo más llevadero posible, y recuperar las energías para disfrutar al máximo de nuestras vacaciones o de nuestro viaje.

Teniendo en cuenta que, si nuestro viaje, aún en un distinto huso horario, dura un par de días, el cuerpo apenas sentirá diferencia alguna. Sí lo hará si el viaje dura más: en ese caso, antes de comenzar el viaje, y durante los días previos, hay que comenzar a regular el ciclo de sueño del modo más simple: no forzándole. Esto es, acostándonos y levantándonos ajustando el horario al que encontraremos en nuestro destino -un poco más temprano si va a viajar al este, o más tarde si va a viajar al oeste-, durmiendo las horas necesarias… de tal manera que, en ese vuelo y en esos primeros días de viaje, el cuerpo no deba, además, recuperar un déficit de sueño. Durante el vuelo, las indicaciones a seguir son las más comunes cuando se trata de volar: evitar toda bebida excitante -alcohol, café, refrescos de cola…-, beber mucho agua, intentar dormir durante el viaje, comer con frecuencia pero pocas cantidades (mejor si se trata de fruta y alimentos ligeros), vestir el vuelo ropa cómoda y no llevar calzado ceñido, levantarse del asiento cada dos horas aproximadamente y dar paseos por la cabina, y, si nuestro vuelo aterriza por la tarde, procurando no dormir mucho a bordo para poder hacerlo una vez en destino y, por el contrario, intentando dormir todo lo posible si nuestro vuelo llega por la mañana (siempre en horario local), para estar el resto de la jornada descansados.

Una vez en destino, lo mejor para ajustar nuestro reloj biológico es la luz natural. La luz regula el comportamiento de nuestro cuerpo, así que si viaja al oeste, es preferible que llegue a su destino por la mañana, por lo que debe evitar llegar por la tarde. Por el contrario, en caso de que viaje al este, es recomendable que llegue por la tarde. Evite exponerse por completo a la luz del sol –use gafas de sol o corra las cortinas en la habitación. Y cuanto se ajuste nuestro reloj biológico al nuevo horario, mejor: ahora será el momento de tomar café o té. ¡Buen viaje!

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