Los 10 lugares secretos que ver en Lisboa

11 abril, 2016 - Jordi Pastor

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Los 10 lugares secretos que ver en Lisboa

Hay cosas que solo pasan en Lisboa, una de las capitales más sorprendentes de la vieja Europa. Una ciudad decadente y nostálgica, que, cuando se pone contemporánea, abriga los arrebatos más vanguardistas del continente. Capaz de pasar del melancólico fado a un festival fetichista dedicado al erotismo sin pestañear. Y además está cerca, es barata y se come de cine. Te contamos 10 secretos para disfrutarla todavía más. Diez joyas que deberías visitar en tu viaje a Lisboa.

1. Mirador de Senhora do Monte

Unos de los pasatiempos turísticos favoritos en Lisboa es contemplarla desde sus numerosos miradores: con el Tejo y el Golden Gate europeo (el puente 25 de abril) de fondo, regala postales perfectas. Pero a la espalda de los más concurridos (Santa Lucia, Alcántara o Graça), el mirador de Nossa Senhora do Monte es tranquilo, solitario y tiene, probablemente, el panorama más completo de la ciudad.

Senhora do Monte (Flickr)

Senhora do Monte (Flickr)

2. Chapitó

Café, restaurante, tienda jipi, escuela de circo, centro cultural… el Chapitó es uno de los locales más completos de Lisboa, de día y de noche. Lo encontrarás fácilmente bajando desde el Castelo de Sao Jorge y es perfecto para tomar el aperitivo, comer o cenar en plan romántico, gracias a las inmejorables vistas que regala hacia el Tejo.

Chapitó (Facebook del restaurante)

Chapitó (Facebook del restaurante)

3. Muelle de Cacilhas

Para saborear la tradición portuaria de Lisboa conviene cruzar el río hasta la orilla sur y recorrer los viejos muelles de Cacilhas en dirección oeste, es decir, caminando en dirección a la desembocadura. Algunos de estos añejos hangares siguen en uso, mientras otros, directamente, están en serio peligro de derrumbamiento. De frente, las vistas del icónico puente lisboeta son inmejorables, recortado al atardecer contra el estuario del Tejo. Imprescindible.

Muelle de Cacilhas (iStock)

Muelle de Cacilhas (iStock)

4. Ponto final

Y al final de este paseo podemos sentarnos a comer o a cenar en las mesas del restaurante Ponto Final, ubicadas literalmente sobre el agua. Peixe fresco, ambiente agradable y el sonido del agua como banda sonora. Y si está lleno, prueben justo al lado, la panorámica que ofrece el vecino Atira-te ao Rio es idénticamente espectacular.

Ponto final (Facebook)

Ponto final (Facebook)

5. Jardim das Amoreiras

Cuando viajamos con niños hay que conceder, sí o sí, un momento parque. El tranquilo y coqueto Jardim das Amorerias, en el barrio de Rato, contentará a grandes y pequeños: junto a la zona de juegos se encuentra un agradable quiosco donde sentarse a pedir “uma bica, si faz favor”, mientras contemplamos los últimos arcos del acueducto das Águas Livres, construido entre 1728 y 1835.

Jardim das Amoreiras (Facebook Quiosque das Amoreiras)

Jardim das Amoreiras (Facebook Quiosque das Amoreiras)

6. Museo del Agua

Los arcos das Amoreiras indican que muy cerca se encuentra la Mãe d’Agua, un enorme depósito de agua (5.500 metros cúbicos) que abasteció durante muchos años a la ciudad y que actualmente acoge el Museo del Agua (Rua do Alviela, 12), donde se expone la primera estación de bombeo mediante máquinas de vapor -una todavía funciona- de la ciudad. Un pequeño pero interesantísimo espacio, cuyo interior de techos abovedados y suelos inundados fascinará igualmente a los más pequeños.

Museo del agua (Flickr)

Museo del agua (Flickr)

7. Cementerio dos Prazeres

Ubicado en la cabecera del mítico Tranvía 28, sus panteones recuerdan que se trataba de una zona acomodada de la ciudad y las numerosas esculturas que se contemplan al pasear por sus calles explican el alto valor cultural del camposanto más grande de Lisboa. De hecho, en el rincón de los artistas reposan personalidades de la cultura portuguesa, como el poeta António Gedeão, la cantante Cándida Branca Flor, el pintor surrealista Mário Cesariny de Vasconcelos o el gran dramaturgo Bernardo Santareno. Hasta la mítica fadista Amália Rodrigues fue enterrada aquí antes de que sus restos se trasladasen después al Pateón Nacional.

Cementerio dos Prazeres (Flickr)

Cementerio dos Prazeres (Flickr)

8. Barrio de moda

El recuperado triángulo formado por Mouraria, Anjos e Intendente es la nueva zona interesante de Lisboa. Tiendas vintage, residencias de jóvenes artistas, modernos cafés donde tomar el brunch, mercadillos para hipsters y conciertos al aire libre en la plaza de Martim Moniz, la otra cabecera de la línea del 28.

Mouraria (Traveling Portugal, Flickr)

Mouraria (Traveling Portugal, Flickr)

9. Museo de la Marina

Solo la ubicación de este museo merece la visita: la capilla construida por Enrique el Navegante para que los marinos asistieran a misa antes de zarpar hacia alta mar, en el ala oeste del espectacular Monasterio de los Jerónimos. Dentro del Museo da Marinha, que cuenta además con un moderno anexo al norte, aguarda una completa exposición de navíos, réplicas de barcos históricos, instrumental de navegación y mapas antiguos que trasladan al visitante a una época fascinante de la historia portuguesa y peninsular: la Era de los Descubrimientos.

Museo de la Marina (Facebook del museo)

Museo de la Marina (Facebook del museo)

10. Playa de Carcavelos

Y puestos a mirar hacia el océano Atlántico, nada como acercarse hasta la playa de Carcavelos, una de las preferidas por los lisboetas para una escapada de un día. Buenas olas para surferos, much arena blanca, acceso rápido y aparcamiento amplio junto a la N6 (la carretera de Cascais), así como chiringuitos y cafés donde tomarse un refrigerio si el sol aprieta demasiado. No alcanza la excelencia de la Costa de Caparica, pero sí evitaremos cruzar el puente 25 de abril y el intenso tráfico que éste genera al final del día para regresar a la ciudad.

Playa de Carcavelos (iStock)

Playa de Carcavelos (iStock)

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