Es cumplir el sueño de todo huésped con nostalgia, subirse a un árbol y dormir en su cabaña. Como Tarzán. Diversión garantizada. La idea de instalar una habitación de hotel en la copa de un árbol se ha convertido en una fórmula de hospitalidad apetecible que va más allá de lo insólito o de las etiquetas de alojamientos extravagantes sino que cada vez más supone una aspiración perfecta para cumplir unos requisitos que garantizan diseño, arquitectura sostenible, contacto con la naturaleza y valor experiencial.
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