Playas para un bronceado integral, dunas para el postureo, acantilados donde tirar fotos sin parar o franjas costeras donde contemplar rocas milenarias emergiendo del mar entre la bruma. Estas joyas costeras no dejan indiferente.
La costa peninsular, caprichosamente accidentada, es rica en joyas naturales. Deltas para recorrer en barcas, precipicios de vértigo, islas diminutas pero sosegantes, pueblos aislados en calas casi ocultas y mares (sí, mares) donde contemplar atardeceres casi imposibles. Lo recorremos, desde Galicia hasta Cádiz en 10 paradas imprescindibles.
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