1. El inicio
Un detalle en el que pocos reparan mientras se deleitan contemplando la emblemática fachada de La Pedrera, esto es, la Casa Milà, de Gaudí. El Modernismo catalán nació, en realidad, entre 1880 y 1885, periodo en el que la construcción de cinco edificios concretos se considera el origen del movimiento arquitectónico más representativo de Barcelona, aunque no todos se encuentren en la ciudad. Son la Casa Vicens, de Gaudí; el museo biblioteca Víctor Balaguer, de Granell i Mundet, en Vilanova i la Geltrú; la Academia de Ciencias, de Domènech i Estapà; las desaparecidas Indústries d'Art de Francesc Vidal, realizado por Josep Vilaseca y la Editorial Montaner i Simón, actual Fundación Tàpies, proyectada por Lluís Domènech i Montaner.
Los tesoros art nouveau de Barcelona van mucho más allá de la fachada de La Pedrera, la inconclusa Sagrada Familia o el dragón de la azotea de la Casa Batlló, trilogía imprescindible del maestro Antonio Gaudí para cualqiuer turista. Una ruta modernista por la ciudad catalana debe asomarse también a los edificios que se conservan y se consideran iniciadores del movimiento artístico y arquitectónico; a la llamada manzana de la discordia, en el Paseo de Gracia, o a cualquiera de las tiendas y comercios (farmacias, cafés, pastelerías o filatelias) que, en el entorno de La Rambla, conservan interiores y fachadas modernistas en perfecto estado.

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