1. Mirador Sâo Pedro de Alcântara
Más que un rincón recoleto, una amplia terraza a dos niveles que sirve de entrada al Bairro Alto con acceso desde el elevador da Glória. Entre parterres y esculturas, la gente se arremolina para fotografiarse con el Castillo de San Jorge de fondo. Abajo, la masa de tejados que forma la Baixa; de frente, el Castelo y la Sé; más allá, el azul del inmenso Tajo.
Siete miradores para siete colinas. Quien dice siete dice el doble o el triple porque Lisboa no escatima en vistas. La singular topografía de esta ciudad para ser admirada con deleite con la amplitud de un gran angular, ofrece todo tipo de miradouros bonitos desde los que asomarse en cualquier dirección. Así se tiene más a mano. Así se la quiere más.

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