Las 10 joyas secretas de Portugal

26 febrero, 2015 - Redacción

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Las 10 joyas secretas de Portugal

Ni Lisboa, ni Oporto, ni Coimbra… Ni siquiera las maravillosas Sintra, Estoril o Guimaraes. Portugal esconde joyas en forma de pueblos con encanto que merece la pena descubrir. De norte a sur y de este a oeste, acariciamos las 10 pequeñas villas o pueblo con más encanto, esas pequeñas joyas que nunca descubrirías si no leyeras El Viajero Fisgón.

1. Óbidos. Esta aldea medieval que encontrarás a menos de una hora en coche desde Lisboa, combina el encanto de su castillo con torreones y brazos a modo de murallas y el delicado conjunto en su interior de casas blancas y calles empedradas.

Obidos village

2, Alcobaça. Su Monasterio de Santa María está considerado como una de las siete maravillas de Portugal y es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En él habitan los túmulos de D. Pedro y doña Inés de Castro, dos grandes obras de la escultura portuguesa. Además está rdeada de verdes colinas, junto a los valles de los ríos Alcoa y Baça.

Portugal, Alcobaça. Monastery of Santa Maria de Alcobaça

3. Monsaraz, en la provincia de Évora. Su ocupación data de la prehistoria y en sus alrededores es posible ver monumentos megalíticos. En el interior del pueblo, sus casas de cal y piedra dan un aire pintoresco. Está envuelta por un paisaje natural de gran belleza. En las cercanías es posible disfrutar del embalse de Alqueva y viajar a bordo de sus casitas-barco.

Monsaraz houses

4. Silves, en la provincia de Faro, en el Algarve, cuenta con un castillo de origen árabe (aunque reconstruido debido al destrozo ocasionado por varios terremotos) situado en el punto más alto de la ciudad que fue construido con gres rojo. Durante la ocupación árabe, Silves fue la capital del Algarve. Ahora recibe con elegancia hordas de turistas.

Silves Plaza

5. Sagres, en la mismísima barbillita de Portugal. Plantarle cara al Atlántico, así, sin filtros es una de las sensaciones más poderosas que se pueden vivir. La vista que se contempla desde el acantilado sobre la ensenada de la Mareta y del Cabo de San Vicente (Monumento Nacional) pueden llegar a inspirar obras artísticas inmortales, sobre todo al atardecer.

Sagres

6. Caniçal, en Madeira. En esta playa que se abre paso entre acantilados parece detenerse el tiempo, al igual que paseando por las calles de este pueblo de pescadores en el que los tejados parecen evocar los cascos de los barcos. A las afueras, en la punta de São Lourenço serás testigo de un espectáculo maravilloso en el que las rocas con forma de cuchillo parecen romper el océano.

Canical_punta_Sao_lorenzo

7. Ericeira. Su playa salvaje y surfera puede considerarse una joya gracias al exótico contraste que hace con las tradicionales casitas portuguesas, con azulejos y todo, del pueblo. Un pueblo que tiene su encanto, con sus capillitas, sus calles por domesticar y por los vestigios de lo que un día tal vez fue una muralla defensiva.

Ericeira

8. Santarém, ubicada en la ribera norte del Tajo. A pesar de un cierto aire desvencijado, sigue brillando su castillo, sus casas de colores de algo similar al estilo colonial, pero con el clásico azulejo portugués, y su vegetación agreste, que le da un aire romántico.

Santarem

9. Lamego se emplaza en el corazón del llamado Duero Viñatero. Es Patrimonio de la Humanidad y en sus laderas cubiertas de viñedos es donde se produce el mundialmente famoso vino de Oporto. Una de sus joyas es el santuario Nossa Senhora dos Remédios, situada en un monte y dominando la ciudad. Es un centro de peregrinación cuya romería se celebra entre finales de agosto y comienzos de septiembre.

Lamego

10. Tomar está situado en el corazón de Portugal. Asombran las murallas del castillo templario en lo alto y el blanco y el asul de los azulejos, así como los vestigios del renacimiento portugués. Desde allí arriba es posible contemplar unas vistas maravillosas de la ciudad y del río Nabao. La localidad destaca por su tradición repostera. Recuerda probar los hilos de huevos y el ‘Beija-me Depressa (Bésame deprisa)’.

Templar Castle in Tomar. Portugal

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